Realidades cercanas, a menudo ignoradas.

Marià es uno de los protagonistas del proyecto. Tiene 87 años, vive solo. Estuvo casado y tiene dos hijas, pero rechazan cualquier contacto con el.

Cuando le conocí, vivía en un despacho adaptado. Nadie más vivía en este edificio, no había luz en la escalera, el ascensor no funcionaba y no había interfono. Marià vivía en el segundo piso. A veces me preguntaba que pasaría si un día se despierta enfermo, sin fuerza de bajar la escalera para poder abrir la puerta y buscar ayuda.
Le conocí hace un año, en invierno me llamó un día para decir que alguien le desconectó la electricidad. No podía ni calentarse el te, sin hablar de comida. Estaba enfermo, cansado, enfadado con el mundo y solo me decía: un viejo no es alguien que tiene fuerza para luchar.

Hace un par de meses, Marià finalmente recibió un piso social, pudo trasladarse a Mataró y ahora vive en condiciones normales.

Créditos:
Fotografía, montaje y dirección: Hanna Jarzabek
Sonido: Savvas Salpistís

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